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Hiperactividad infantil

Éste es el caso de Imanol. Me pareció interesante introducir este post con su caso porque es bastante representativo y puede ayudar a entender mejor de que va esto del TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). Muy en resumen, podemos describir al niño con TDAH como un niño inquieto, que no para, desobediente e impulsivo. Lo bastante como para causar conflictos importantes en su entorno más cercano.

La hiperactividad es la “enfermedad de moda” entre la población infantil. Casi todo el mundo conoce uno o varios casos.

Es un trastorno ampliamente estudiado y, en general, las investigaciones se centran en demostrar que se trata de una enfermedad de origen neurobiológico (esto es de alto interés para los laboratorios farmacéuticos), aunque como en todos los trastornos mentales, los factores ambientales intervienen en su desarrollo. Además del contexto directo (que es la familia), otros factores sociales también son importantes, puesto que determinan lo que se entiende por “normal”. Las primeras señales de alarma suelen provenir de la escuela, donde a menudo se les excluye porque no pueden seguir el ritmo de los demás, se aburren y son un incordio para el resto de la clase.

Es importante entender que los niños no saben poner palabras a su malestar, los niños actúan. Principalmente con comportamientos que molestan o preocupan. Por eso vale la pena iniciar una psicoterapia e investigar qué necesidades tiene el niño diagnosticado de TDAH, qué cosas externas a él le molestan y podrían explicar sus conductas. Un niño puede desarrollar síntomas muy diversos como respuesta a la frustración de vivir en el seno de una familia disfuncional. Obviamente no se puede generalizar, pero es frecuente observar una falta de autoridad (ausencia de normas y rutinas, padres muy laxos,…) en las familias de estos niños.

Pero al margen del papel de la familia, hay otros aspectos importantes en el abordaje del TDAH sobre los cuales podemos reflexionar.

 

El diagnóstico psiquiátrico

Estaremos de acuerdo en que la medicina estudia a los humanos sirviéndose del método científico. Y para estudiar algo de forma científica hay que ceñirse a los signos objetivos, de ahí el uso de pruebas para detectar signos de enfermedad: analíticas, resonancias, radiografías…etc.

Lo malo es que la medicina estudia fenómenos humanos, y los fenómenos humanos no son objetivos. Somos seres subjetivos, todos y cada uno de nosotros tiene una forma única de experimentar la realidad. Lo que a uno le duele o le preocupa, a otro no.

El  encuentro entre psiquiatra y paciente es un encuentro subjetivo. Ni siquiera el famoso manual diagnóstico (DSM) de los psiquiatras se ajusta al modelo científico. Por eso hay que tener especial cuidado con el diagnóstico médico del TDAH y con el tratamiento psicofarmacológico, porque a veces ese tratamiento se hace en base a un encuentro muy breve entre médico y familia, sin barajar otras opciones de tratamiento.

 

La medicación

Muchos casos de TDAH mejoran espectacularmente con la medicación. Los psicofármacos regulan los niveles de ciertos neurotransmisores implicados en el trastorno y eso se transmite a nivel conductual. Pero cuando se abandona el uso de la medicación la problemática sigue ahí. Y la verdad es que no sabemos cuales son las consecuencias a largo plazo de este tipo de medicación en población infantil (cuyos cerebros aún están en desarrollo).

La medicación por si sola, sin reflexión, sin técnicas psicoeducativas y voluntad de cambio no siempre es sinónimo de buen pronóstico. Los resultados de una psicoterapia son bastante más lentos pero se mantienen en el tiempo. El niño y la familia pueden aprender a relacionarse de otra forma, adquirir nuevos hábitos y herramientas para hacer frente a los problemas.

 

Y para terminar…

 Otro caso de TDAH, el Dr. Rojas Marcos:

Su historia es un ejemplo de superación, consiguió reconducir su problema aceptándolo, convirtiéndolo en uno de sus puntos fuertes. Al fin y al cabo el problema no es tener demasiada energía, si no carecer de actividad o interés dónde focalizarla, por eso el deporte y la danza pueden ser clave en el desarrollo de estos niños que son torbellinos de energía.
Si necesitan moverse, démosles espacios para expresarse.

 

Fuentes de consulta:
Alcance y limitaciones del tratamiento farmacológico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en niños y adolescentes y Guías de Práctica Clínica. Una revisión bibliográfica.
Fundación Adana
Graves limitaciones del DSM-5: acciones de la APA

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